¿En qué casos es pertinente considerar apoyos y recursos?

Variable apoyo y recursos...

Los recursos pedagógicos son todo tipo de material didáctico, desde los materiales gráficos o concretos a los medios audiovisuales más sofisticados. Los recursos se seleccionan de acuerdo a qué vamos a realizar, qué se quiere estimular. Se debe tener conciencia del cómo lo utilizaremos.

Apoyo, puede referirse a algo intangible, pero no menos consistente. Como lo son estrategias de enseñanza, conciencia de las estrategias de aprendizaje y la intervención en ello. Se debe explicitar qué tipo de apoyo, para qué, cuándo para poder determinar, también, los recursos que se necesitarán.

Se puede explicitar el apoyo y recursos que se utilizarán en la planificación, determinando en qué momentos o situaciones se realizará. Esto como una manera de hacer consciente el proceso de selección de técnicas, estrategias y recursos que desarrollen la experiencia directa, reflexión, expresión, etc.

En todos los casos es pertinente considerar la explicitación de los apoyos y recursos pedagógicos, y la selección de estos debe ir de acuerdo con lo que los alumnos ya dominan y orientados a lo que queremos lograr tanto conceptual, actitudinal y procedimentalmente. Ir incorporando distintos niveles de apoyo (preguntas orientadoras, indicadores, modelaje, modelamiento, etc.) e ir diversificando los recursos (guías de aprendizaje, materiales concretos, vídeos, software, etc.), pero siempre considerando, como profesor, los procesos que subyacen a su utilización, para poder intervenir y dar apoyo real y oportuno.

¿Cómo incorporar a la familia a la comunidad educativa?


La escuela y la familia es una temática complicada dentro de las escuelas. Se responsabiliza a las familias de la calidad del alumnado, sin embargo no se trabaja con ellos en pro del alumno que se quiere.
Trabajar con la familia tiene su comienzo en el diagnóstico institucional. Reconocer las características del entorno en el que están insertas, reconocer de las familias el compromiso, expectativas, ideas, percepciones respecto de la escuela – aprendizajes, etc.
Se debería concluir qué perfil de alumnos, qué perfil de profesores y qué perfil de apoderados esperamos... en definitiva qué perfil de escuela. En función de ello, tomar decisiones respecto de las acciones a considerar... qué necesitamos de nuestros apoderados, qué necesitan nuestros apoderados para sentirse pertenecientes al sistema educativo en el que están insertos sus hijos, promoviendo relaciones sanas y positivas para el mejoramiento de los aprendizajes de los alumnos.
Desde este diagnóstico se pueden generar estrategias de acción. Por ejemplo, proponer cartas de compromiso, clarificar los derechos y deberes de los padres/apoderados, determinar cómo, cuándo y en qué recurrencia los padres podrían incorporarse a las clases, desarrollar talleres orientadores (en reuniones de apoderados) para el apoyo de los aprendizajes en casa, determinar en qué subsectores se intensificará su participación, establecer vías de comunicación padres/apoderados – escuela permanentes, y consistentes asociadas al aprendizaje.