La Reflexión como competencia docente

La reflexión es considerada como una competencia instrumental – cognitiva, generadora de valoración de otras competencias.
Es una competencia elemental para la profesión docente, explicitada tanto en los estándares para la formación docente inicial como en el Marco para la buena enseñanza (lineamientos ministeriales para el ejercicio de la profesión docente): “El profesor reflexiona sistemáticamente sobre su práctica”. Principalmente porque a partir de la reflexión el profesor es capaz de reformular su práctica en función de las características particulares.
Esta reflexión debería explicitarse en la práctica considerando características propias de sus alumnos, dominio de las disciplinas en las que interviene, dominar estrategias de evaluación que retroalimenten el proceso, considerar elementos de configuración de un clima adecuado, crear instancias de reflexión individual y colaborativas respecto de los procesos de enseñanza en relación a los procesos de aprendizaje de sus alumnos.
Además, como parte de un proyecto personal, es necesaria la reflexión de las acciones, sucesos, experiencias como una forma de abordar pro y contras, ventajas y desventajas, debilidades y fortalezas.
Necesaria para aprender a aprender y desaprender lo aprendido según los contextos laborales.

¿Cómo educar nuestra reflexión?, ¿Cómo educarla en otros? o ¿Reeducarla?, ésa es la cuestión.

Una primera idea, es educar la metacognición sobre la competencia de la reflexión; esto es
1. Metacognición – reflexión: Respecto de los procedimientos que involucra.
• Identifica procedimientos de la propia reflexión.
• Expresa los procedimientos identificados en tu tarea y confrontarlos con los de los compañeros
• Selecciona procedimientos presentes en el proceso de reflexión de tus compañeros que podrían ayudar a tu proceso reflexivo.
• Pondera fortalezas y debilidades del proceso de reflexión.
• Diseñar alternativas de intervenir debilidades de manera personal.